...puede no haber banderas II
Diario La Capital, Rosario. 13 de septiembre de 1999
.
Por
Fernando Farina
Traverso presenta un conjunto de lienzos colgados donde la única
imagen, que se repite, es una silueta de bicicleta. El artista insiste
obsesivamente en llevar al límite el uso de este símbolo,
conjugado con una reflexión a través del titulo: ...puede
no haber banderas. Y no existe salvación: a las imágenes
hay que atravesarlas y a uno lo rozan. La remisión es tanto
a la idea de la pieza de trabajo como a cuestiones precisas sobre
los compañeros desaparecidos.
... puede no haber banderas II
Alianza Francesa, Buenos Aires. 22 de junio de 2000.
Por
Rubén Echagüe (extracto texto catálogo
de la muestra)
El artista escoge la demostración por el absurdo, y declara
que “... Puede no haber banderas” embanderando el
sitio, e instándonos a mantener un intercambio táctil
con esos estandartes suyos ... significativamente decolorados.
Es como si el autor hubiese querido esterilizar el campo de sus
veintinueve banderas de toda prosopopeya alegórica –
veintinueve fueron los desaparecidos a que alude- , antes de imprimir
en cada una de ellas la silueta, familiar y amistosa, de una bicicleta:
la tangible historia personal en lugar de la “quimera”,
en su doble acepción de ilusión y de monstruo, de
la historia pública.
Las bicicletas son ya un verdaderos leitmotiv identificatorio
en la obra de Traverso, pero así como en sus cajas las
prodigaba generosamente, haciéndolas brotar hasta de una
vieja canilla de bronce, en su instalación las blanquea,
las ordena y yo diría las purifica, hasta llegar a convertirlas
en un límpido cántico monocorde, veintinueve veces
repetido.
Banderas lavadas por el dolor, sin duda, pero que quizá
por esa misma amarga depuración que sufrieron, son ahora
capaces de albergar una forma emblemática inédita,
más humilde y más buena.