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Fernando Traverso

...puede no haber banderas

Julio de l999.

Por Graciela Sacco

Traverso ha compuesto una obra que habla de lo cotidiano y la memoria, de los modos en los que el recuerdo de la Historia se graba en los espacios que diariamente habitamos. Se trata de un conjunto de cajas que contienen fragmentos del pasado desde este presente, imágenes capturadas que remiten a episodios y momentos vividos.

La bicicleta, objeto cotidiano que deviene en simbolo, es aquello que articula y vertebra la propuesta enlazando elementos significativos: atravieza con sus ruedas mapas, banderas, se pierde en las alcantarillas y traza circuitos imaginarios en los que la experiencia se ha grabado a fuego.
"...Puede no haber banderas", habla desde el nombre que nos convoca, de un tiempo en el que se han perdido las referencias tradicionales, los mitos y las construcciones ideológicas detrás de las cuales se justificaron trincheras y puestos de lucha.

Cuando esas banderas no están (porque han sido quemadas, guardadas, perdidas) queda en la memoria la cicatriz de esos espacios y momentos en los que se "jugó" lo propio o por los que se justificó el riesgo o la aventura de jugarlo.

Lo cotidiano capturado en redes, entre los planos difusos de calles y avenidas, diagrama un circuito abierto a la mirada y al recuerdo de quien mira y atreve a perderse en un recorrido que es, no cabe duda, tan único y particular como la mirada de quien pone sus ojos en él.


La bicicleta como él vehiculo transportador de la memoria
Diario Rosario/12, martes 13 de julio de l999.

Por Fernanda González Cortiñas

Trece cajas de metal se rellenan de significado, con retazos de recuerdos, en una concepción emparentada con el arte político.

"Me cuidaste,/ seguiste de largo./ Dos cuadras mas adelante/ tu bicicleta atada a un viejo árbol/ debajo del asiento/ se asomaba una bandera/ -puede no haber banderas –pensé.”

De nuevo como una marca en el orillo, Fernando Traverso (1951) vuelve a colocar su desvencijado rodado a la entrada de su nueva muestra. Como una prenda, una seña, un tótem que vigila la sala..., de nuevo la bicicleta. Igual que en Vientre urbano, su anterior exposición, realizada hace poco más de un año en la Biblioteca Argentina. Pero lo que entonces era apenas un asterisco, un llamado al pie, en... puede no haber banderas, ahora es el motivo.

Símbolo de un pasado de militancia estudiantil, la bicicleta, con sus partes oxidadas por largas intemperies e inevitables abandonos, resistiendo el paso del tiempo como un estandarte de principios. Con las ruedas gastadas de transitar, algunas buenas, otras no tanto, la bicicleta se yergue como un bastión de viejas consignas.

Sin pretensiones de reconstrucciones históricas, la bicicleta aparece como el vehículo transportador de la memoria. Así, recorre el asfalto caliente, marcado por las gomas de millones de otras bicicletas, las calles empapeladas de afiches, envueltas en pasacalles proselitistas; húmedas de lluvia, de llantos. Yirando, yirando, traza caminos posibles, dibuja mapas, reales o imaginarios, terrestres o subterráneos.

En su constante homenaje a la memoria como espina dorsal de lo cotidiano, Traverso decide reflejarlo en un conjunto de modernos retablos. Trece cajas de metal se rellenan de significado con pequeños retazos de recuerdos, propios, y luego por extensión, colectivos, en una concepción emparentada con el arte político.

Pero no tanto el arte político de la década del 70, el arte denuncia de Tucumán Arde, que no hacía otra cosa que plasmar la euforia emanada de las utopías revolucionarias. Este nuevo arte político, que no tiene tanto que ver con lo doctrinario como con lo vinculado a la polis, con la acepción que liga el término a lo urbano. Político y no politizado, porque es comprometido, porque responsabiliza a la globalización de ser el proceso desintegrador de identidades culturales, porque delata los mecanismos perversos de decoloración y mimesis partidaria, porque desnuda las estrategias de desarticulación de la red social. Entonces, en este marco, en esta realidad... puede no haber banderas, y sin embargo hay que pelearla igual.

Traverso emigra desde la pintura y la tela, y toma ahora la idea y la técnica de imprimir, imprimir e imprimir, sobre cualquier superficie. La cosa es cubrirlo todo de sentido, que no quede ni un espacio vacío para el olvido.

“...-puede no haber banderas – pensé/ seguro que la enarbolaste/ antes de tocar el agua, / o la llevaste a otras tierras/ y de tanto en tanto la desempolvás./ o la encontró tu vieja/ y se fue de ronda con ella.”

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