Caminar
por la calle en Rosario y ver una bicicleta recostada contra una
pared no tendría nada de extraño. Pero al acercarnos
vemos la silueta negra de una bicicleta que alguna vez estuvo en
ese preciso lugar, en algún otro o quizá en ninguno.
Son muchas bicicletas, son muchas sombras de bicicletas, son la
memoria de un acontecimiento, para ser precisos son la memoria de
un secuestro, de una desaparición.
La silueta de la bicicleta es la metáfora de la ausencia.
Como dice el Tao no solo es el contorno sino también el vacío
que deja lo que hace que la realidad tenga un ultimo sentido.
Fernando Traverso al imprimir estas bicicletas intervino la cuidad
con una incontable cantidad de grabados estarcidos que transformaron
el espacio urbano en un recinto de la memoria, de una memoria frágil
a la cual hay que estar golpeando siempre, para que el olvido no
se convierta en él ultimo triunfo del represor.
Traverso es un artista contemporáneo que conoce el lugar
de sus acciones y que siente que ese lugar le pertenece, desde allí
estuvo trabajando todo este tiempo para poder ver que un día
al despertar, todas las bicicletas impresas están paseando
por la ciudad en la búsqueda de un sueño de justicia.
Juan Carlos Romero
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