Fernando Traverso
Vientre Urbano
Expuesta en el hall central de la Biblioteca Argentina
de Rosario.
Viaje al interior del arte
Suplemento de Arte, Diario Rosario 12. Abril 1998.
Por Fernanda Gonzáles Cortiñas
Para Fernando Atilio Traverso la ciudad es un ser. Viviente o
no, la metrópoli posee un ritmo interior propio, un desarrollo
intrínseco que le permite reproducirse de una manera casi
autónoma. Es el núcleo activo de la urbe, el mecanismo
íntimo de ese espacio en el que cohabitan el hombre y la
máquina. Sobre el filo del milenio, la humanidad enfrenta
una embestida tecnológica mucho más grande que la
que hubiera podido imaginar los más radiocales teóricos
de la industria cultural. Pero aun en esta crítica etapa
existe un espacio para el arte.
En este entendimiento, el artista crea un ambiente gris, frío,
ausente, donde paradójicamente el "alma" de la
obra está colocada por fuera. El Vientre urbano es un aparato
mecánico, metálico, metódico. Ajenas, están
las huellas del hombre: una bicicleta oxidada, un montón
de basura.
Por este estómago de hierro fluyen los combustibles esenciales
para mantener funcionando la maquinaria. El rastro humano se incorpora
entonces al sistema intestinal, como un cuerpo extraño,
como un meandro se acopla a lo lógica implacable de la
ciencia.