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Por María Cristina Pérez, María Claudia Mingiaca
Unidad académica: Escuela de Bellas Artes, Facultad de Humanidades y Artes, Rosario

Primeras Jornadas de Estudios sobre Rosario y su Región. Viejos problemas, nuevas perspectivas.

En la calle

Introducción

El 19 de junio del año pasado, quien hojeara el diario La Capital, podía leer un artículo, titulado “Rosario nunca estuvo tan mal” . Dicho artículo, reseñaba fragmentos de un documento emitido por el Foro Regional Rosario, presidido por el industrial Roberto Paladini.
El documento en cuestión, afirmaba que la ciudad estaba “sucia, desprolija, rota, oscura, llena de mendigos y de limpiavidrios en los semáforos”. Que había perdido “jerarquía y gravitación como ciudad metrópoli de la región”, y esta pérdida, espantaba a los potenciales consumidores y comerciantes, debido a las “condiciones agresivas” que presentaba la ciudad. Se aludía, sin dudas, a la degradación de la “buena imagen” de la ciudad, como consecuencia de la transformación de Rosario en “capital de la marginalidad: más de 200 mil indigentes viviendo en condiciones infrahumanas” (según el documento).

Si de ciudadanos, habíamos muta do en consumidores, perdida esta condición, ¿caeríamos inevitablemente en la marginación?
La “buena imagen” de una ciudad, sostiene al paradigma del consumo. Los centros comerciales, los shoppings, las tiendas de marcas de moda y los lugares de esparcimiento privados, compiten con su diseño, decoración y campañas publicitarias, en la construcción de esta “buena imagen”. Construyen nuevas imágenes simbólicas del consumo, que se apoyan y superponen sobre las imágenes tradicionales de la ciudad. Así, barrios antiguos y señoriales, tiendas tradicionales y edificios del patrimonio histórico; se transforman en: paseos comerciales, shoppings, restaurantes, bares, centros culturales, cines y teatros. En esta “puesta a nuevo” de las imágenes simbólicas tradicionales, en este acicalamiento o travestismo; los edificios se “disfrazan” y los disfraces ocultan los viejos “cuerpos” simbólicos, que serán desconocidos para las nuevas generaciones de ¿consumidores?.

Esta “buena imagen” es la que aparece “rota, oscura y sucia” en nuestra ciudad. Los consumidores; casi ausentes y los marginados, (aquellos que constituyeron desde siempre la “mala imagen” para el paradigma del consumo) aumentando en número alarmante.
Los límites entre la “buena” y la “mala imagen” aparecen hoy casi borrados.
Actos de reflexión y reconstrucción, son precisos para des-ocultar y devolver la dignidad a todos los ciudadanos.

En nuestra ciudad, existen artistas que llevan adelante proyectos artísticos, que nos hacen reflexionar. Nuestras calles son el espacio elegido para estos proyectos, sus materiales fundantes son las marcas de la memoria, su objetivo: el des-ocultamiento, vencer simbólicamente al olvido.
Estos proyectos trascienden los límites disciplinarios tradicionales de las bellas artes, a través de prácticas interactivas.

Hemos elegido para estas jornadas, los proyectos del grupo rosarino En trámite y los convocamos, junto con ellos a sumarnos a la conjura contra el olvido.

 

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