En
la calle
Introducción
El 19 de junio del año pasado, quien hojeara el diario La
Capital, podía leer un artículo, titulado
“Rosario
nunca estuvo tan mal” . Dicho artículo,
reseñaba fragmentos de un documento emitido por el Foro Regional
Rosario, presidido por el industrial Roberto Paladini.
El documento en cuestión, afirmaba que la ciudad estaba “sucia,
desprolija, rota, oscura, llena de mendigos y de limpiavidrios en
los semáforos”. Que había perdido “jerarquía
y gravitación como ciudad metrópoli de la región”,
y esta pérdida, espantaba a los potenciales consumidores
y comerciantes, debido a las “condiciones agresivas”
que presentaba la ciudad. Se aludía, sin dudas, a la degradación
de la “buena imagen” de la ciudad, como consecuencia
de la transformación de Rosario en “capital de la marginalidad:
más de 200 mil indigentes viviendo en condiciones infrahumanas”
(según el documento).
Si de ciudadanos, habíamos muta do en consumidores, perdida
esta condición, ¿caeríamos inevitablemente
en la marginación?
La “buena imagen” de una ciudad, sostiene al paradigma
del consumo. Los centros comerciales, los shoppings, las tiendas
de marcas de moda y los lugares de esparcimiento privados, compiten
con su diseño, decoración y campañas publicitarias,
en la construcción de esta “buena imagen”. Construyen
nuevas imágenes simbólicas del consumo, que se apoyan
y superponen sobre las imágenes tradicionales de la ciudad.
Así, barrios antiguos y señoriales, tiendas tradicionales
y edificios del patrimonio histórico; se transforman en:
paseos comerciales, shoppings, restaurantes, bares, centros culturales,
cines y teatros. En esta “puesta a nuevo” de las imágenes
simbólicas tradicionales, en este acicalamiento o travestismo;
los edificios se “disfrazan” y los disfraces ocultan
los viejos “cuerpos” simbólicos, que serán
desconocidos para las nuevas generaciones de ¿consumidores?.
Esta “buena imagen” es la que aparece “rota, oscura
y sucia” en nuestra ciudad. Los consumidores; casi ausentes
y los marginados, (aquellos que constituyeron desde siempre la “mala
imagen” para el paradigma del consumo) aumentando en número
alarmante.
Los límites entre la “buena” y la “mala
imagen” aparecen hoy casi borrados.
Actos de reflexión y reconstrucción, son precisos
para des-ocultar y devolver la dignidad a todos los ciudadanos.
En nuestra ciudad, existen artistas que llevan adelante proyectos
artísticos, que nos hacen reflexionar. Nuestras calles son
el espacio elegido para estos proyectos, sus materiales fundantes
son las marcas de la memoria, su objetivo: el des-ocultamiento,
vencer simbólicamente al olvido.
Estos proyectos trascienden los límites disciplinarios tradicionales
de las bellas artes, a través de prácticas interactivas.
Hemos elegido para estas jornadas, los proyectos del grupo rosarino
En trámite y los convocamos, junto con ellos a sumarnos a
la conjura contra el olvido.