Conjura
contra el olvido: El arte y la construcción de la contramemoria
Intervención urbana: La intervención comprende desde
la performance hasta el carnaval callejero. Su esencia es la brevedad
temporal, en oposición a la permanencia. Utiliza desde medios
de bajo costo o materiales de deshecho hasta costosas tecnologías
de punta. Los procedimientos circulan entre la apropiación
crítica de los artefactos urbanos y los medios masivos de
comunicación.
Instalación urbana: La instalación se adhiere o incorpora
al espacio arquitectónico. Generalmente se concibe para un
lugar en particular, su carácter es transitorio, pudiendo
ser removida voluntariamente o desaparecer, sometida a los avatares
climáticos o a las acciones humanas.
El grupo En trámite; integrado por Diego Fidalgo, Daniel
Perosio, Marita Prieto, Alicia Sbarbati y Fernando Traverso; viene
desarrollando desde el año 2000, una serie de intervenciones
/ instalaciones en las calles de Rosario.
¿Por qué la elección de las calles, del espacio
urbano? Por la concomitancia en él, de los lugares y los
no-lugares (AUGE,1993). Los no lugares entrañan
la tríada simbólica que permite dar cuenta de la relación
consigo mismo (lo individual), con los demás ocupantes (lo
colectivo) y con la historia; se desarrollan allí la identidad
personal y social. Los nolugares, en cambio son esos sitios que
no crean ni identidad, ni relación, sino soledad y similitud.
Sí ninguna intervención en el espacio urbano es inocua,
esta afirmación implica que la elección de lugares
y no-lugares, responde necesariamente a los objetivos de quienes
las realizan.
Por ejemplo, tradicionalmente la ciudad y sus administraciones,
han conmemorado y homenajeado a personajes ilustres y a gestas heroicas,
a través de los grandes monumentos, que se distribuyen en
plazas y paseos. También han fomentado la visibilidad de
artistas reconocidos, mediante el encargo o el concurso para la
realización y emplazamiento de neo-monumentos, muchos de
ellos de carácter ornamental. El objetivo de estas acciones
es sacar el arte del museo a la calle, hacerlo accesible a todos
y estetizar la ciudad.
Propuestas alternativas, fundan sus objetivos para intervenir en
la ciudad, desde la siguiente interrogación: ¿las
obras de arte pueden por sí mismas; al ser trasladadas del
museo a la calle; incidir en el entramado social, aportar a las
relaciones comunitarias, interpelar sobre las condiciones sociales
y sus problemáticas?
Las respuestas dan lugar a múltiples y apasionados debates.
En lo que sí, parece haber coincidencias, es en el hecho
de que las obras de arte tradicionales, en las calles, difícilmente
pueden competir hoy con las campañas publicitarias o protegerse
de la indiferencia o la depredación.
El sistema filosófico de la Escuela de Frankfurt, sembró
un campo de resistencia, en el que la historia aparece como un lugar
heterodoxo de revisión crítica. El grupo En trámite
con su instalación urbana
“Descongesta”,
retoma este concepto y pone en juego una de las problemáticas
del arte contemporáneo: la revistación de la historia,
desafiando la filosa realidad que conlleva lo crítico y lo
acrítico. Estos artistas, sólo considerando estos
límites imprecisos, eluden caer en la simplificación
excesiva, evitando pasar a nutrir con producciones de formas meramente
afirmativas, la voracidad de la renovación cíclica
del mercado.
En consecuencia con el pensamiento de
Benjamin
Buchloch , que define esta manera de entender la historia,
como un ámbito extremadamente complejo de arqueología
crítica, que permite la reformulación de la contra
memoria, como antítesis de las revistaciones simplistas;
se inscribe
“Descongesta”
: la gesta del “descongelamiento” de la memoria colectiva.
“Descongesta”,
se erige así como modelo de reflexión, frente a la
asimilación de la actual globalización mediática
y la
espectacularización
de la historia , que disemina en el olvido todo lo
urgente, priorizando lo presente, el día, la víspera
y licuando el pasado.
La instalación de la obra
“Descongesta”,
tuvo lugar, el 24 de marzo de 2000, día de recordación
y repudio al golpe militar de 1976 en la Argentina. En la ochava
de la plaza San Martín, entre Córdoba y Moreno, interpelando
al edificio, que otrora ocupara el Comando del Ejército (centro
clandestino de detención, tortura y desaparición de
personas), durante la dictadura militar en 1976. Edificio que hoy
se muestra, (bajo el maquillaje de bar temático), con el
nombre de “Rock & Fellers”.
Once artefactos: construidos con tres postes de madera cada uno,
atados con alambre, configurando trípodes; sosteniendo las
once barras de hielo, que suspendidas, se van descongelando en el
tiempo. Agua de deshielo, que cae y rebalsa los límites de
los tachos que no pueden contenerla, que se rebela y se opone a
ser contenida.
Los materiales constituyentes de esta obra; aluden a lo elemental:
madera y metal a la tierra, hielo al agua y temperatura ambiente
al aire.
La madera , considerada símbolo de la
madre naturaleza, es dadora de vida y también de muerte.
Al envejecer, encierra sabiduría y al morir, conserva en
su interior la simiente de la vida que retorna.
El metal fundido, transformado en alambres,
sugiere “la sangre de la tierra”, solidificada en multitud
de hilos.
El
hielo , producto de la modificación del agua
por enfriamiento, el congelamiento; que petrifica sus posibilidades
fluyentes y fecundas.
El
aire ; (al decir de Bachelard), para Nietzche; es la
materia que se ha superado, adelgazándose, es “la materia
misma de nuestra libertad”).
Y ese aire, es el que descongesta-descongela lentamente, haciendo
fluir al agua que hará crecer las simientes, siempre vivas
de la memoria.