En marzo de 2001, el grupo En trámite, interviene la calle
otra vez. Otra vez, la fecha es 24 de marzo y la obra lleva por
título: “En
la puta calle, otra vez”.
Nuevamente, la conocida esquina de Córdoba y Moreno, el
bar temático “Rock & Fellers”. Y esta vez
sobre la vereda: un imponente cubo negro cubierto con una tela
blanca.
Las estrategias del grupo renuevan su compromiso y su conjura:
dos materiales se repiten (aún con modificaciones en uno
de ellos) y un tercero se agrega. El cubo está formado,
por apilamiento de barras de hielo entrecruzadas (para mayor estabilidad),
el agua antes de ser congelada en barras, ha sido teñida
con tinta de grabado negra; obteniendo así hielo negro.
La tela blanca que cubre el cubo, es un cuadrado de gasa ligera:
un pañuelo-pañal.
Cuando la temperatura ambiente (el aire), descongela poco a poco
el hielo, el pañuelo-pañal se tiñe, se imprime
con manchas negras. Sobre la vereda, se forman charcos de agua
negra que corre e inunda la calle.
A los transeúntes, se les tiñen las suelas de los
zapatos al pisar los charcos. Cuando se alejan caminando, van
imprimiendo; en las veredas, las negras huellas.
El pañuelo-pañal que cubre; en general y simbólicamente:
el
manto como señal de dignidad, es en nuestra
particularidad histórica: el pañuelo de las Madres
de Plaza de Mayo, su ejemplo de dignidad. El pañal con
que se envuelve a los recién nacidos, a la simiente de
sus vientres, sus hijos. El pañuelo-pañal-manto,
que al teñirse, imprime en su superficie uno y miles de
rostros.
En esta obra, el color actúa en contraposición de
blanco y negro. Esta contraposición, aparece simultáneamente
y a la vez el blanco muta al negro por acción de la tintura.
En muchas alegorías y símbolos, el
dualismo de contraposición se hace presente
a través de la imagen de la noche oscura velada por un
manto de estrellas blancas, aludiendo a la inversión de
alternos y de cambios: vida / muerte, luz / oscuridad, aparición
/ desaparición y agregaríamos: memoria / olvido.
Desde “En
la puta calle, otra vez”, el grupo En trámite,
pone en juego nuevamente la mutación urgente del olvido
en memoria, la necesidad de construcción de la contra-memoria.