Paralelamente al desarrollo de estos proyectos grupales, uno
de los integrantes del grupo: Fernando
Traverso, desarrolla un proyecto individual, en sintonía
con las estrategias conceptuales del grupo.
El proyecto se titula: “Puede
no haber banderas”,(2001, 2002 y continúa).
Este proyecto, como lo mencionáramos en
trabajos anteriores , conjuga intervención
e instalación. El recorrido de Traverso por las calles
de Rosario, ha dejado sus marcas. Marcas que, a través
de la figura multiplicada de una bicicleta negra, impresa en las
paredes de edificios anónimos o tristemente conocidos (como
la Escuela Magnasco o la ex Jefatura de Policía), van trazando
una red de significaciones que atraviesan la ciudad.
Esta marcas ya se han transformado en imágenes conocidas
y reconocidas para los transeúntes.
Al lado de cada bicicleta impresa, las dos cifras numéricas,
separadas por una barra, rompen con el acostumbramiento a la imagen
familiar. Esta numeración que corresponde al código
utilizado por la disciplina artística del grabado, para
numerar las estampas multiejemplares de un mismo original; ha
sido utilizada por Traverso, manipulando y dotando a las cifras
de otro sentido que va más allá de lo numérico.
En las tiradas multiejemplares del grabado tradicional, la cifra
de la derecha corresponde a la cantidad total de impresiones que
se han realizado, siendo generalmente cifras redondas fijadas
por el artista. En la obra de Traverso, esta cifra no la ha fijado
él, por una decisión de tirada, sino que viene revelada,
por el número de desaparecidos en la ciudad de Rosario,
durante la dictadura militar según el informe de la CONADEP
en el libro Nunca más: 350.
El color negro de las bicicletas, se nos antoja, representación
de sombras en las paredes. Sombras de ciclos detenidos, en suspenso,
desaparecidos.
Bicicletas y cifras asociadas se animan, nos cuentan y nos hacen
contar cada vez que las vemos, 350.
El 13 de diciembre de 2002, día del veintiséis aniversario
de los fusilamientos de Margarita Belén, Traverso, invitado
por los H.I.J.O.S. de Resistencia, Chaco; pintó 22 bicicletas
en dicha ciudad. La intervención que se realizó
durante dos días, incluyó, entre las otras, una
impresión de una bicicleta, en la pared del que fuera el
centro clandestino de detención, desde el que fueron trasladados
los 22 detenidos rumbo a Margarita Belén para ser fusilados
en un simulacro de enfrentamiento.
A los 350 desaparecidos de Rosario, se sumaron entonces los 22
de Resistencia, quizás el proyecto de Traverso se extienda
a otras localidades de nuestro país y esta red nodal de
la memoria movilice y expanda sus dimensiones, a fin de que no
nos olvidemos de contar.
Conclusión
Los proyectos artísticos de los artistas que hemos abordado,
las obras que hemos interpretado, se inscriben como herederos
de una tradición alternativa crítica dentro del
arte de Rosario. Particularmente del movimiento de vanguardia
de la década del 60.
Esta tradición que marcó significativamente la variante
“ideológica” del arte
conceptual en Rosario, en nuestro país y en Latinoamérica;
la politización de sus idiomas ; aparece
hoy retomada por estos artistas de fines del milenio.
Esta herencia no se refiere a la cita de los aspectos formales
de las obras, sino a la apropiación crítica de los
paradigmas del conceptualismo. Siendo estos paradigmas: la crítica
a la forma de distribución de las obras de arte, la crítica
institucional, el desafío a lo autoral, el direccionamiento
de las obras hacia nuevos públicos y la interpelación
de la experiencia histórica; que son profundizados y transformados
por estos artistas contemporáneos, comprometidos en la
recuperación del concepto de historia viva y memoria.
María
Cristina Pérez, María Claudia Mingiaca